
La comunidad Mocoví de Calchaquí marchó por la falta de energía, que además repercute negativamente en el servicio de agua potable: “Es un combo de problemas que estamos padeciendo”.
Miembros de la comunidad originaria Mocoví de la ciudad del sur del departamento Vera realizó una marcha silenciosa para visibilizar el reclamo por la falta de una solución definitiva al servicio eléctrico, una problemática que -según denunciaron- afecta a cientos de familias desde hace años.
Adrián Salteño, integrante de la comisión de la comunidad, explicó los motivos de la protesta y la situación que atraviesan. En ese sentido, señaló que la movilización venía siendo evaluada desde hace tiempo: “La marcha ya la veníamos pensando desde hace varios meses, pero siempre quedaba en la nada, no había avances”.
El dirigente indicó que, ante la falta de respuesta y avances en la obra de un nuevo tendido eléctrico, decidieron avanzar como último recurso. “El último recurso fue salir a hacer una marcha silenciosa, sin molestar a nadie, sin cortar la ruta, simplemente para visibilizar nuestro reclamo”, caminando por la banquina de la Ruta 11, desde el ingreso al barrio hasta el semáforo.
“Después se sumaron vecinos y gente de la ciudad”, describió Salteño, respecto de la convocatoria, que fue creciendo con el acompañamiento de vecinos.
Una obra inconclusa
Específicamente, el principal reclamo apunta a una obra eléctrica que se comenzó en la gestión provincial pasada, pero que con el cambio de gobierno no se continuó: “La obra está comenzada en gestiones anteriores, pero quedó ahí. Falta toda la línea para la comunidad”.
El joven que actuó como vocero de sus pares, narró el insufrible día a día de la gente que habita la comunidad por la falta de infraestructura: “Estamos padeciendo muchísimo, sobre todo en épocas de calor, porque el sistema no da abasto”.
Conexiones precarias y riesgo
La crítica situación que atraviesa el sector ubicado al noreste de la ciudad tiene como arista preocupante la precariedad del suministro, en razón de que “en un pilar puede haber 20 o 25 personas enganchadas. Es un peligro muy grande para todos”, expuso.
Salteño también remarcó el crecimiento poblacional, que no hace más que agravar el cuadro: “Hoy somos entre 400 y 450 familias, y la comunidad creció muchísimo en poco tiempo”.
En una entrevista con InfoVera, insistió con que las consecuencias impactan directamente en la vida cotidiana: “Es poca la gente que puede tener un ventilador, y menos una heladera.La gente tiene que comprar alimentos día a día, porque si compran carne se les pudre”.
La crisis eléctrica tiene además correlato en otro servicio aún más esencial: “Por la baja tensión nos quedamos sin agua, porque la bomba no tira o se quema”, por lo que “es un combo de problemas que estamos padeciendo”, resumió.
Promesas incumplidas
Según relató, hubo gestiones y anuncios que no se concretaron. “Nos dijeron que estaba la plata y que la obra iba a comenzar, pero siempre queda en lo mismo. En marzo del año pasado nos dijeron que en tres meses salía la licitación, después en agosto (cuando visitó el barrio el coordinador del Instituto Provincial de Aborígenes Santafesinos IPAS, Víctor De Battista), en diciembre… y nunca pasó”.
Paralelamente, aseguró que la comunidad busca diálogo y soluciones, no confrontación: “No queremos que los funcionarios se tiren la pelota entre ellos. Queremos trabajar juntos. Estamos hablando de familias, de niños que están padeciendo esto”.
Realidad crítica
Salteño reveló otros costados de la realidad donde se siente el impacto de la energía de mala calidad: “Hay partes de la comunidad donde a las 6 o 7 de la tarde ya quedan a oscuras”.
Más adelante, contextualizó “más del 70 % está enganchado, muy poca gente tiene luz propia”, y adelantó que en caso de no tener soluciones concretas continuarán con las protestas: “Vamos a hacer caminatas silenciosas una vez por semana para que esto no se apague”.
























