Trigo en el centro-norte: el 94% está en buenas condiciones y los rindes alcanzan los 35 quintales

Los rindes de trigo en el centro-norte santafesino se ubicaron entre los 32 y 35 quintales por hectárea, según el último informe conjunto de la Bolsa de Comercio de Santa Fe y la Universidad Católica de Santa Fe. Sin embargo, las precipitaciones y la elevada humedad registradas entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre interrumpieron la cosecha fina y condicionaron la siembra de soja temprana, arroz, algodón y sorgo en la región.

La cosecha de trigo logró avanzar durante varios días en el centro-norte de la provincia de Santa Fe, arrojando resultados que reflejaron una mejora en los rendimientos promedio. Sin embargo, las precipitaciones, los chaparrones y las lloviznas registradas hacia el final del período volvieron a interrumpir las labores agrícolas en los lotes.

Así lo indica el informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas para el Centro Norte de la Provincia de Santa Fe, elaborado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF) y la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), correspondiente a la semana comprendida entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre de 2026.

De acuerdo con el relevamiento, tras cuatro o cinco jornadas de avance sostenido de la cosecha fina en sectores del norte del área de estudio, las condiciones climáticas limitaron la continuidad de los trabajos en plena campaña.

Buenos rindes para la fina y óptima sanidad

Los rendimientos promedio del trigo se ubicaron entre los 32 y 35 quintales por hectárea, con lotes puntuales que alcanzaron los 36 quintales. Los valores fueron considerados buenos a muy buenos por el sector productivo de la región.

En cuanto al estado de los cultivos que todavía permanecían en pie, el 94 % se encontraba en condiciones buenas a muy buenas, con algunos lotes excelentes. El 6 % restante presentaba un estado regular, principalmente en el noroeste del área relevada, donde la distribución irregular de las precipitaciones condicionó la evolución de los cultivares.

Los lotes atravesaban distintas etapas fenológicas, desde antesis hasta grano lechoso, grano pastoso y madurez. Además, no se detectaron problemas de consideración vinculados con plagas o enfermedades, aunque continuaron los monitoreos y controles preventivos de enfermedades fúngicas.

Perfiles cargados y demoras en la gruesa

El informe destacó que la disponibilidad de agua útil fue muy buena tanto en la cama de siembra como en las reservas de los perfiles de los suelos, un factor clave analizado habitualmente por entidades como la BCR y el USDA para medir el impacto del clima en la región núcleo. Las precipitaciones, de distinta intensidad y distribución geográfica, se extendieron durante dos o tres días, según la zona.

Estas condiciones favorecieron la evolución final de los cultivos de la campaña fina y aportaron humedad para el inicio de la campaña gruesa. No obstante, el ambiente húmedo y las lluvias posteriores limitaron el ingreso de maquinaria y demoraron las tareas de implantación.

En soja temprana, la siembra había comenzado a ganar ritmo durante los primeros días del período, aunque la elevada humedad ambiente reguló el avance y las precipitaciones terminaron por detener los trabajos. Se registraron lotes implantados sobre rastrojos de soja tardía en el centro del departamento Castellanos.

En girasol continuaron los recorridos y controles a campo. También se evaluaron daños parciales y totales provocados por el granizo y los fuertes vientos del 22 de octubre en sectores puntuales.

Impacto en maíz, arroz, algodón y sorgo

En el caso del maíz temprano o de primera, el relevamiento identificó lotes de las zonas de Castellanos, Las Colonias y San Justo donde se analizaron las consecuencias de los eventos climáticos del 22 de octubre. Según el grado de afectación, se evaluó la posibilidad de realizar resiembras o reemplazar los cultivos por soja temprana o maíz tardío.

Para el arroz, la intención de siembra se estimó en 31.150 hectáreas, una superficie similar a la de la campaña 2025/2026. La implantación había comenzado durante las primeras jornadas, pero luego quedó condicionada por la humedad ambiente y las precipitaciones.

En algodón, la primera estimación de intención de siembra alcanzó las 80.000 hectáreas. Las tareas se iniciaron, aunque el avance fue limitado por las condiciones de humedad y posteriormente se detuvo por las lluvias.

Por su parte, la intención de siembra de sorgo granífero fue estimada inicialmente en 125.000 hectáreas, también en niveles similares a los del ciclo anterior. La implantación de sorgo granífero y forrajero comenzó durante la semana, pero quedó interrumpida hacia el cierre del relevamiento, a la espera de mejoras climáticas que permitan retomar la marcha en los campos santafesinos.