Perotti termina el año pandémico batallando por la supremacía política

Por Darío H. Schueri.

El final de su primer año de mandato lo encuentra al Gobernador Perotti disputando supremacías políticas con un compañero Senador provincial, al que quiere meter preso, mientras el peronismo mira ajeno y azorado. Las relaciones con los frentistas no pasan tampoco por su mejor momento (nunca fueron buenas en verdad) por lo cual es muy probable que deba esperar hasta febrero para tener la Ley Tributaria.

La fallida “Unidad en la diversidad” que llevó a Omar Perotti al Sillón del Brigadier, (de la cual hace algunas semanas dábamos cuenta en estas páginas), tuvo su eclosión con el “affaire Traferri” al que el Gobernador, sabedor que el peronismo no admite dos gallos en el mismo gallinero quiere, arriesgadamente, poner punto final este martes 29 en un acto que tendrá lugar en un camping, a los fines de ampliar conceptualmente el bloque “lealtad” de Senadores, en este caso con Diputados, intendentes y presidentes comunales.

De cara a las elecciones del año que viene, Perotti no quiere dejar dudas sobre quien manda, aunque le otorgue al senador Armando Traferri una centralidad que no esperaba, y a la vez sirviendo de catalizador para el FPCyS que salió magullado de la votación por el desafuero del líder del Nuevo Espacio Santafesino.

¿Qué hará el martes la Vicegobernadora Alejandra Rodenas?, a quien durante su descargo el día que evitó el desafuero, Traferri preventivamente le recordó que había sido Diputada nacional y ahora estaba en esa poltrona gracias a él. Su presencia o ausencia no pasará desapercibida para el cismático peronismo.

Perotti está decidido a desarmar lo que considera una histórica omertá policíaca, política y judicial, y para tal fin es imprescindible llevarle la cabeza de Armando Traferri -por ahora no encontraron indicios de radicales y ni socialistas involucrados- a la justicia. El diligente Ministro de Seguridad Saín hizo su parte operativa; bien o mal, que le podría costar o no el cargo a los fiscales intervinientes, pero su parte al fin. Perotti deberá refrendarla con política. Caso contrario habrán sido en vano los denuedos de Saín. Hasta ahora esa pulseada la viene ganando el díscolo senador sureño.

Si Traferri saliera fortalecido de esta contienda, ¿quién puede asegurar que no le armará listas de legisladores nacionales a Perotti?, siempre y cuando al Gobernador le interese participar del armado nacional en su territorio; sobremanera cuando las PASO no serán derogadas, ya que es la única herramienta que tiene el kirchnerismo nacional para encarrilar a los Gobernadores que osen jugar con Alberto Fernández. ¿Y en las locales?. Hay ocho departamentos peronistas que juegan con el “Pipi” Traferri, sin contar las oportunas alianzas que se podrían anudar con radicales.

Frente Progresista para armar

El FPCyS llega al final de este año pandémico con un puzle multifacético, más parecido a un Cubo Rubik por lo complejo de alinear en poco tiempo, ya que en pleno proceso de vacunación contra el Covid-19 habrá que definir posicionamientos y colocar el barquito dentro de la botella: socialistas, radicales de derecha e izquierda, gente del PRO, “pedepistas” y otra variopinta fauna política, que hasta podría incluir a la blonda diputada Granata, queriendo pastar en la sabana de una gran convergencia santafesina que incluya desde Miguel Lifschitz, pasando por Maximiliano Pullaro, Felipe Michlig, Mario Barletta, Federico Angelini, ahora el Espacio Carrió con Lucila Lehmann, FE con Cesira Arcando y los hombres y mujeres de buena voluntad que quieran sumarse. Todos anclados necesariamente con un proyecto nacional.

Coronavirus muy extraño y “oportuno”

Mientras el SARS-CoV-2 sigue estragando las economías mundiales (y China asoma, curiosamente, como la principal potencia económica a partir del 2028) el final del 2020 encuentra, entre otras calamidades, desuniones familiarmente por culpa del “virus de Wuhan”. Como bien afirma la psicóloga investigadora Solana Ini: “no hablemos de nueva normalidad, hablemos de anormalidad; no es normal que todos desconfiemos de todos, y por primera vez de los sanos”, aludiendo a la categoría de “asintomaticidad” que podría presentar el virus.

Hace meses lo predecimos: “si hubiera un “evatest” de Covid, casi todos daríamos positivo”, suponíamos. Hoy estamos en condiciones de afirmarlo: si este fin de semana hubiesen realizado un testeo rápido en la atiborrada costanera santafesina, la mitad debería haber salido corriendo a sus casas para aislarse inmediatamente.

A pesar de todo: buen final y mejor año nuevo

Cuando le preguntaron al Senador nacional Carlos Reutemann cuál era su pronóstico en la votación de legalización del aborto, fiel a su sentido común y pragmatismo respondió: “si entran al recinto (los que están a favor) no será para perder”.

Pecaríamos de voluntaristas si dijésemos que el 2021 podría ser mejor que este atroz 2020; casi nada – salvo las inciertas vacunas contra el Covid – abriga esperanza alguna, menos aún con la peligrosa radicalización que se advierte en la facción kirchnerista que gobierna el país.