Cómo convertimos la pandemia en una posibilidad de aprendizaje

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Osvaldo Chapov, director de un colegio marplatense, relató la transformación que vivió su escuela para adaptarse a la nueva realidad educativa-

El nivel secundario del colegio Santa María del Buen Ayre, desde sus inicios, fue proyectado para utilizar todos los recursos tecnológicos disponibles, para complementar las propuestas pedagógicas. Evidentemente, el perfil del director, en mi caso, potenció esa posibilidad y las familias, alumnos y docentes, naturalmente, utilizan una plataforma administrativa, que permite la comunicación fluida entre toda la comunidad educativa.

Además, el objetivo de digitalizar toda la información fue lograda hace tiempo, lo cual permite, entre otras cosas, tener el boletín digital, mantener una agenda diaria de actividades, evaluaciones, trabajos prácticos. La asistencia, mensajes, notificaciones, se realizan por plataforma, mucho antes de esta situación de suspensión de clases por la pandemia. Todo esto, para explicar la base con la cual iniciamos la continuidad pedagógica en marzo. La situación fue natural, los alumnos y docentes nunca cortaron sus comunicaciones, envíos de trabajos y actividades.

Sin embargo, como entendimos que la situación se prolongaría, busqué una herramienta para que profesores y alumnos tengan al menos un contacto semanal, de manera sincrónica, por lo que evalué varias alternativas de programas para videoconferencias que sirva para educadores. En ese momento, seleccionamos una, no por ser popular, sino luego de una intensa evaluación de parte de todos. Configurando de manera segura y redactando un protocolo para participar, iniciamos la segunda etapa de la continuidad pedagógica, con la pauta de un encuentro semanal de 40 minutos con cada profesor. Integramos esta herramienta con la plataforma administrativa que mencioné antes, para registrar en el calendario, las clases en vivo. Por lo tanto, familias y alumnos disponen de toda la información una semana antes, con los datos para ingresar, aprovechando las posibilidades de la plataforma mencionada.

Luego de tener aceitado el mecanismo y utilizando las dos herramientas anteriores, tuvimos que seguir avanzando en lograr llegar a los chicos con mejores posibilidades pedagógicas. Por eso, instalamos y habilitamos el uso de un campus virtual, con base en Moodle, donde los profesores dispusieron de mayores posibilidades para acercarse a los estudiantes. Pudieron agregar, lecciones con audios y videos propios, herramientas de debates, grupos de trabajos, asignación de tareas y la posibilidad de devoluciones de parte del docente más individual, más cerca del alumno.

La “cartuchera virtual” de los estudiantes y profesores, para el mes de mayo, se nutría de 3 herramientas: la plataforma administrativa, las videoconferencias y el campus virtual.

Además, los profesores han utilizado aplicaciones como Mentimeter para respuestas y encuestas en vivo o fuera de línea, Kahoot y Educaplay, para integrarlos al campus virtual. En estos momentos, estamos investigando y probando como nuevos usuarios de la plataforma Ticmas, para seguir agregando alternativas didácticas.

Durante estos meses, pudimos implementar algunos proyectos interdisciplinarios y evaluamos con rúbricas, como antes de la pandemia.

Nuevamente, debido a que siempre apunté los proyectos de las escuelas donde estuve gestionando, todo este período me pareció una oportunidad para que los profesores puedan implementar realmente otras estrategias pedagógicas, que espero impacte positivamente en el futuro.

En conclusión, la continuidad pedagógica se ha logrado y los estudiantes han agregado un repertorio de herramientas didácticas, que podrán utilizan en toda su vida.

Por Osvaldo Chapov – Profesor en matemática, especialista en Tecnología Informática Aplicada en Educación y director de Secundaria del colegio Santa María del Buen Ayre