Vicentin aprovechó el Covid-19 para iniciar un nuevo negocio

COMPARTIR

Comenzó la fabricación de alcohol en gel en un predio industrial ubicado en Avellaneda. La operación se realizó a través de Buyanor SA, una firma que el grupo familiar comparte con los dueños de Maxiconsumo.

A pesar de estar inmersa en una convocatoria de acreedores que asoma como histórica para la economía provincial, Vicentin no deja de ampliar su horizonte de negocios. En este caso, lo hace a través de otra de las empresas del grupo familiar y aprovechando la coyuntura generada por el coronavirus. En una de sus plantas industriales de Avellaneda, inició la producción de alcohol en gel, que distribuye en las góndolas de la cadena Maxiconsumo, cuyos dueños son socios de la firma santafesina desde 2015.

La iniciativa cuenta con el aval del juez de Reconquista Fabián Lorenzini -a cargo del concurso preventivo-, quien dio luz verde para la celebración de un contrato de locación entre Vicentin Saic y Buyanor SA. Gracias a este instrumento, la primera autorizó a la segunda a utilizar maquinarias en desuso para fabricar uno de los artículos estrella de estos últimos meses.

El proceso industrial se está llevando adelante en una planta que la compañía santafesina tenía inactiva desde hace más de un año, cuando trasladó su actividad de fraccionamiento de aceite desde la ciudad de Avellaneda a San Lorenzo, en terrenos linderos a su planta. A través de esta operatoria, Vicentin Saic recibirá por un plazo de dos años una suma mensual de $150.000 más IVA, con un incremento cada seis meses de un 20%. En tanto, los costos de poner en condiciones el inmueble y las maquinarias quedaron a cargo de Buyanor.

A esta altura, resulta menester hacer algunas aclaraciones sobre las empresas involucradas. Por un lado se encuentra Vicentin Saic, que solicitó en febrero su convocatoria de acreedores y tiene un pasivo cercano a los $100.000 millones. Por el otro Buyanor SA, firma que el grupo Vicentin comparte en un 50% con los dueños de Maxiconsumo.

Toda esta información consta en el expediente judicial, donde la concursada argumentó la conveniencia de llevar adelante el nuevo emprendimiento. “El negocio es muy ventajoso para la concursada, quien no solo tendrá un ingreso mensual por activos que hoy no utiliza, sino que además pondrá a funcionar un espacio totalmente desperdiciado, que será refaccionado y mantenido por la locataria, evitando así costos que afrontaba Vicentin, y donde fabricará un insumo altamente necesario para la comunidad, compartiendo a su vez gastos y servicios comunes al complejo”, plantea el texto que lleva la firma del abogado Guido Ferullo.

En el escrito, la compañía explica que la producción del alcohol en gel surgió por iniciativa de Buyanor “a raíz del sustancial incremento de la demanda que produjo la situación de pandemia que nos aqueja”. Luego de obtener la autorización judicial en abril, la fraccionadora rápidamente se encendió y el producto marca “Estrella” ya puede encontrarse en las góndolas de Maxiconsumo, donde se ofrecen en envases de 250 y 500 mililitros, a un precio de $48,39 y $88,75 respectivamente. Según describieron a este medio referentes locales del sector, en breve comenzarán a despacharse artículos de 1 y 5 litros.

Para argumentar la conveniencia del negocio, el asesor legal indicó asimismo que los galpones industriales “se encontraban en desuso, en mal estado de conservación y lo único que genera a Vicentin Saic son costos”. Por otro lado, informó que la nave se encuentra dentro un predio compartido con otras actividades industriales, “lo que convierte a este lugar en una especie de parque industrial privado que se beneficia indirectamente de la nueva actividad al absorber gastos comunes con mayor nivel de actividad”. En efecto, el insumo principal que se utiliza para la producción del preciado artículo es provisto por la propia firma, que a pocos metros posee instalaciones aptas para producir bioetanol.

Una relación “excelente”

Según presenta la firma santafesina en el expediente concursal (que lleva como Clave Única de Identificación Judicial (CUIJ) 21-25023953-7), su relación con los propietarios de Maxiconsumo es “excelente”. Esta se cristaliza a través de la citada Buyanor SA, que hasta hace un mes estaba dedicada exclusivamente a la industrialización y fraccionamiento de algodón hidrófilo y pañales.

El nexo entre las empresas se produjo en septiembre de 2015, a través de una operación que fue descripta detalladamente por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que emitió un dictamen favorable para su concreción. Bien vale describir detalladamente esta maniobra para tener una idea certera del complejo entramado societario y la ramificación de negocios que posee Vicentin.

La titularidad de Buyanor se distribuye en partes iguales entre el grupo Vicentin y los dueños de Maxiconsumo. Esto que pareciera ser sencillo no lo es tanto. En realidad, su capital social se divide de la siguiente manera: 0,6% lo tiene Vicentin Saic, 49,4% una firma denominada Industria Agroalimentaria Latam SA (controlada en un 100% por Vicentin Family Group SA) y el 50% restante Mavic Inversora SA (cuyos titulares son Víctor Domingo Fera y Mabel Leticia García, los nombres detrás de Maxiconsumo).

El dictamen emitido por la CNDC informa además que tanto Latam SA como Vicentin Family Group SA son firmas constituidas de acuerdo con las leyes de la República Oriental del Uruguay. A su vez, menciona que además Maxiconsumo, Fera y García poseen control sobre otras tres empresas: Marolio (dedicada a vender al por mayor artículos como alimentos, bebidas y productos de limpieza), Polo Industrial SA (alquiler de inmuebles y marcas propias) y Supermercado Don Juan SACIGF (alquiler de inmuebles propios).

El concurso, firme

La causa por el concurso preventivo de Vicentin no se detiene por el coronavirus. Todo lo contrario. Tal como se informó oportunamente en este medio, la sindicatura ya habilitó el sitio web para seguir las alternativas de la causa y en breve se podrá realizar la verificación de créditos de manera no presencial.

Además, a partir de esta semana el estudio rosarino Baravalle-Granados (que actúa como interlocutor con los acreedores por parte de la sindicatura) comenzó a recibir personalmente a varias de las empresas a las que Vicentin les debe un total de $ 100.000 millones.

Vale recordar que actualmente están corriendo los plazos para el proceso de verificación de créditos, que se extenderá más allá de la fecha original prevista (el próximo 9 de junio). Esto en función de una resolución emitida por el juez Lorenzini este martes, que habilitó una extensión de los plazos en función del actual contexto.

Fuente: Mirador Provincial