Peregrinación Juvenil a Itatí: fuerte mensaje de la Iglesia contra el espejismo del consumo

Durante la homilía, monseñor Hugo Barbaro, obispo de la diócesis de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), comenzó reconociendo el esfuerzo físico y espiritual de los peregrinos al señalar que la Virgen «contempla este gran espectáculo de amor» expresado en una multitud movilizada «con el sacrificio de amor que supuso la larguísima caminata y llovía también». 

Unos 400 mil jóvenes colmaron la Basílica de Itatí en una conmovedora demostración de fe que desafió las inclemencias del tiempo, en el marco de la 47.ª Peregrinación Juvenil del NEA. Bajo el lema “Caminamos con María para sanar, soñar y servir”, los peregrinos colmaron la plaza y la explanada del santuario tras una larguísima caminata signada por la lluvia y el barro.

Durante el sábado y domingo se produjo la llegada masiva de las delegaciones de las diez diócesis de la región, provenientes de Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y el norte de Santa Fe

Una homilía contra los “espejismos” del consumo

Durante la Misa Central, la homilía de los obispos de la región interpeló directamente los corazones de las nuevas generaciones. El predicador comenzó reconociendo el inmenso esfuerzo físico y espiritual de los caminantes y ciclistas, señalando que la Virgen María “contempla este gran espectáculo de amor” expresado por una multitud movilizada a pesar del temporal.

El mensaje principal instó a los jóvenes a “no conformarse con menos” y a rechazar las falsas promesas materiales. El arzobispado contrapuso la grandeza espiritual con la cultura del consumo, remarcando que María “sueña con el futuro de cada uno de sus hijos” y no se fija en lo que suele aplaudir la sociedad, como “cuánta plata se tiene o los premios que se están ganando”. En su lugar, llamó a buscar una santidad auténtica en la vida cotidiana y a mantener viva la capacidad de soñar.

En esa línea, interpeló de forma directa a la juventud sobre las aspiraciones profundas del corazón y remarcó que María «sueña con el futuro de cada uno de sus hijos» para que sus vidas sean «algo grande, algo maravilloso».

El mensaje contrapuso esa grandeza espiritual con los espejismos de la cultura de consumo.

«No se fija en lo que suele aplaudir la gente, cuánta plata tiene, los premios que se está ganando, fíjate la moto que se compró», planteó el obispo al recordar que el valor de una persona no reside en el estatus ni en las posesiones. Del mismo modo, advirtió sobre la brevedad de las distracciones superficiales: «Las diversiones, las salidas, un teléfono de primera generación o tantas otras cosas materiales… tenemos experiencia de que no llenan el corazón; uno lo puede pasar bien, pero se sigue sintiendo vacío».

«La Virgen es madre de esperanza»

Frente a los temores e incertezas propios de la etapa juvenil, la predicación ofreció un horizonte de aliento.

«La Virgen es madre de esperanza. No quiere hijos mirando el futuro como un imposible, como algo sin salidas», aseveró desde el altar, invitando a depositar ante la imagen itateña las dudas, miedos y frustraciones cotidianas.

En ese sentido, recordó que «por más dificultades que haya, el final es siempre feliz; es el cielo y el camino de la vida también es feliz porque Cristo camina a nuestro lado».

Para sostener ese trayecto, la homilía remarcó el camino de la oración de corazón a corazón, la adoración eucarística, la confesión frecuente y la caridad generosa. Al citar el ejemplo del joven San Carlo Acutis, se enfatizó la fuerza transformadora de la Eucaristía para moldear vidas alegres y comprometidas con los demás.

El llamado a una santidad auténtica

En el tramo final de la alocución, se lanzó un directo llamado al compromiso espiritual en los ámbitos cotidianos.

«Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos», exhortó la homilía, aclarando que ser santo no es un ideal inalcanzable sino «ser católicos que buscan ser auténticos, pensar como cristianos, vivir como cristianos, amar como cristianos, servir como cristianos» en la universidad, el trabajo, la familia o el deporte.

Con la bendición final, las delegaciones proclamaron un nuevo manifiesto juvenil y luego iniciaron el descongestionamiento para emprender el regreso a sus comunidades, cerrando otra jornada histórica de fe en la tierra correntina.

Fuente: Norte Corrientes

Fotos: Noticias Itateñas