¿Por qué a veces siento tantas ganas de comer dulce?

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Especialistas explican de dónde surge ese deseo de comer algo dulce.

Independientemente de la hora del día que sea, es probable que podamos atravesar momentos en los que sintamos la necesidad de comer algo dulce. Y para despejar todo tipo de dudas, dos especialistas explicaron porque puede aparecer ese deseo en el organismo.

Se trata de Andy De Santis y Liz Powell, especialistas en nutrición que fueron entrevistados por el medio canadiense Huffington Post. Detallaron por qué surge el deseo, a qué opciones de comida podemos acudir en esos momentos y cómo controlar las ganas de comer algo dulce.

¿Por qué surgen las ganas de comer algo dulce?

Falta de sueño
Al no dormir, el cuerpo produce mayores cantidades de ghrelina, una hormona que indica al organismo que debemos comer. Además, De Santis agrega: “La falta de sueño puede alterar el funcionamiento del cuerpo y la mente a nivel fisiológico”.

Deshidratación
Cuando surge el hambre después de haber hecho gimnasia, no significa que el cuerpo necesite azúcar; sino que está deshidratado (lo que puede causar hambre) y requiere agua.

Estrés
Frente a la ansiedad o al estrés, muchas personas ingieren cosas dulces, a modo de “calmante”. “Desarrollar estrategias individuales para manejar el estrés, como dedicar tiempo a uno mismo, contribuye a reducir la tentación de lanzarse a la comida como un recurso para hacernos sentir mejor de forma habitual”, detalla Liz Powell.

Ingerir azúcar a modo de “recompensa”
Sobre eso, Powell explicó: “El consumo excesivo y frecuente de alimentos altamente azucarados puede insensibilizar, con el tiempo, la respuesta de recompensa que obtenemos de ellos, haciéndonos consumirlos en mayor cantidad para sentir el mismo nivel de recompensa que estimule nuestro estado anímico”

Uso de edulcorantes artificiales
El problema reside en que son más dulces que el azúcar tradicional, por lo que las papilas terminan “sobre estimuladas” con ese nivel de dulzura, haciendo que la persona tienda a encontrar “menos tentadoras”, otras alternativas como frutas, por ejemplo.

Haber limitado el consumo de dulces
Liz Powell explica: “Cuando te repites una y otra vez que no puedes tomar un alimento en concreto porque lo has etiquetado como ‘insano’, puede producirte una sensación de restricción u obsesión que seguirás sintiendo hasta que se lo des al cuerpo”.

Dietas inadecuadas
Si en las comidas principales, no nos alimentamos bien, es probable que luego de un rato aparezca el deseo de ingerir algo dulce. “Si te alimentás bien a lo largo del día con comidas equilibradas, vas a tener menos ansias”, dice Powell.

¿Qué comer en esos momentos?
Los especialistas recomendaron una lista de alimentos, ideales para ingerir en esos momentos en los que se presentan las ganas de comer algo dulce. De Santis destaca, como las opciones más recomendables, frutas y yogurt.

Pero también se puede recurrir a la combinación de estos dos, variando en las frutas elegidas y en el sabor del yogurt. Otra opción pueden ser los frutos secos, tales como las almendras. También destacan congelar bananas, y luego trocearlas y mezclarlas con pedacitos de chocolate.

¿Cómo controlar las ganas de comer algo dulce “por impulso”?
“Trata de equilibrar tus comidas incluyendo proteína, carbohidratos complejos, verduras o frutas y, si es posible, grasas saludables. Si te saltas comidas o llevas una dieta desequilibrada, el cuerpo te pedirá más comida (y energía) antes de acabar el día“, detalla Powell.

Luego agrega: “Tomar comidas regulares a lo largo del día también te evitará llegar con un hambre sobrehumana a la siguiente comida. Cuando estamos muy hambrientos, es normal que recurramos a una fuente rápida de energía, como alimentos dulces“.

A la vez, da otros consejos, tales cómo no llenar la alacena de golosinas, aprender a planificar la ingesta de “snacks” dulces (adquiriendo el hábito de comer frutas a media tarde, por ejemplo), no prohibirse ningún alimento y sobre todo escuchar al organismo.

También recomienda aprender a discernir el antojo de algo dulce, del estrés, ansiedad o falta de sueño y a la vez, a tener en cuenta que tener antojos no es algo malo. Sobre esto, De Santis explica: “En el contexto de una dieta equilibrada, no pasa casi nada (o nada) por disfrutar de tu dulce favorito cuando realmente te apetece”.