
La sindicatura propone sostener la producción para preservar el valor de las plantas y la mayor cantidad posible de empleos. La falta de capital de trabajo, el endeudamiento y un reclamo del Banco Nación por garantías otorgadas a la fundida Vicentin SAIC condicionan el futuro de la empresa.
Algodonera Avellaneda conserva una estructura industrial que abarca desde el desmote del algodón hasta la fabricación de hilos y telas. Sin embargo, ese patrimonio contrasta con una situación financiera crítica: la empresa está en quiebra y la sindicatura propone mantener la actividad para procurar su venta en funcionamiento, de manera integral o por plantas.
El panorama surge de un informe que reúne datos de la presentación en concurso preventivo de noviembre de 2024, el estado de activo y pasivo de octubre de ese año y las actas de incautación presentadas por la sindicatura en octubre de 2026. Las cifras patrimoniales corresponden a valores de 2024 y no constituyen una tasación actual de venta.
Fábricas y máquinas
Al 23 de octubre de 2024, Algodonera Avellaneda declaraba activos por $66.638 millones y pasivos por $73.532 millones, con un patrimonio neto negativo de aproximadamente $6.894 millones.
El principal componente de su activo eran los bienes de uso: terrenos, edificios, maquinaria e instalaciones por $63.708 millones, equivalentes al 95,6% del total. En contraste, la disponibilidad de dinero en caja y bancos era de apenas $6,8 millones, una señal de la escasez de recursos líquidos para financiar la operación.
Dentro del conjunto de bienes revaluados, el informe identifica 1.031 elementos, entre máquinas, equipos, instalaciones, edificios y terrenos. Reconquista concentra la mayor parte de ese valor, seguida por General Pinedo y Bandera.
La empresa cuenta con seis sedes distribuidas en Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero, Formosa y la Ciudad de Buenos Aires. Según el relevamiento de octubre de 2026, Reconquista, Bandera y General Pinedo mantenían actividad, mientras que El Colorado se encontraba sin funcionamiento.
Materia prima ajena
La falta de capital para comprar algodón llevó a la firma a profundizar desde 2020 el trabajo a fasón: los clientes aportan la materia prima y pagan por su procesamiento.
El inventario realizado por la sindicatura en Reconquista refleja ese esquema. De las 414 toneladas de fibra de algodón relevadas, la totalidad pertenecía a clientes. También eran de terceros el 96% de las 104 toneladas de hilado y el 88% de las 81 toneladas de telas encontradas.
Estos datos muestran que la continuidad productiva depende, en gran medida, de prestar servicios a otras empresas.
El informe también expone una caída de la producción textil en los ejercicios analizados. Frente a un máximo de 12.613 toneladas anuales de hilos y telas, el último ejercicio informado, correspondiente a 2024, registró 5.466 toneladas, alrededor del 43% de aquel volumen. Esa comparación permite dimensionar la capacidad históricamente utilizada, aunque no determina por sí sola el nivel de producción actual.
El peso de las deudas
La deuda concursal declarada en 2024 ascendía a $64.623 millones. De ese monto, aproximadamente el 64% correspondía a bancos, el 21% a empresas vinculadas y accionistas, el 10% a proveedores y el resto a impuestos y aportes.
Uno de los puntos más sensibles es la garantía otorgada por Algodonera Avellaneda sobre su hilandería para respaldar préstamos del Banco Nación a Vicentin.
Según la documentación de 2024 resumida en el informe, la empresa había hipotecado el establecimiento hasta US$100 millones. Tras el concurso de Vicentin, el banco inició cinco juicios contra Algodonera como garante, con un reclamo informado de US$185,4 millones más intereses.
Ese monto aparece como un pasivo contingente, sujeto a controversia judicial, y no debe sumarse automáticamente a la deuda concursal como si se tratara de una obligación firme adicional. La presentación señalaba que las sentencias de primera instancia habían sido adversas y estaban apeladas.
Continuidad productiva
La documentación de noviembre de 2024 consignaba 562 trabajadores en relación de dependencia y otros 92 temporarios durante la campaña de desmote. Se trata de una referencia histórica: el informe no permite establecer la dotación laboral actual.
Entre las dificultades descriptas figuran pérdidas reiteradas, problemas para afrontar el suministro eléctrico, una demanda textil débil y restricciones para financiar la compra de insumos.
Ante ese escenario, la sindicatura plantea seguir produciendo en Reconquista, Bandera y General Pinedo para conservar el valor de los establecimientos y la mayor cantidad posible de puestos de trabajo.
La propuesta busca que la salida de la quiebra preserve la capacidad industrial de la firma. Su concreción dependerá de las condiciones del proceso judicial, del interés de eventuales compradores y de los recursos necesarios para sostener la actividad.
AA no ingresó al concurso preventivo de Vicentin, por lo que no formó parte del plan de salvataje que ganó Nueva Vicentin Argentina.





















