
La Fiscalía sostuvo que durante el juicio podrá reconstruir el homicidio de Ariel Andrés “Andresito” Aguirre mediante cámaras de seguridad, análisis telefónicos, pericias biológicas y rastros hallados en la vivienda del acusado. Entre los elementos que considera decisivos aparece sangre de la víctima detectada en prendas, zapatos y en el cuchillo incorporado a la investigación.
El fiscal Sebastián Marichal adelantó en su alegato de apertura los principales elementos sobre los que el Ministerio Público de la Acusación sostendrá su pedido de 21 años de prisión efectiva para Alexis Javier Franco, acusado por el crimen del policía Ariel Andrés “Andresito” Aguirre, ocurrido el 2 de octubre de 2023 en Margarita.
La acusación contra Franco es por homicidio simple y daños en concurso real, y la Fiscalía pretende demostrar que Aguirre fue asesinado entre las 11:05 y las 11:15, dentro de la vivienda ubicada en Colón 2047 de Margarita.

Dos heridas mortales
Uno de los pilares de la acusación es la prueba médica y forense. Según la necropsia incorporada al caso, Aguirre sufrió siete heridas cortopunzantes: una en la región lateral izquierda del cuello, cuatro en el hemitórax izquierdo y dos en la zona axilar.
Dos de esas lesiones alcanzaron el ventrículo izquierdo del corazón y el lóbulo pulmonar inferior izquierdo, provocando una hipovolemia que derivó en su muerte.
Para la Fiscalía, el arma utilizada fue un cuchillo de 17 centímetros de hoja y 30 centímetros de largo total.
Las cámaras, una pieza central
Otro de los elementos que Marichal utilizará para sostener la acusación es el registro de distintas cámaras de seguridad.
La Fiscalía afirma que testigos podrán acreditar que Aguirre fue esa mañana hasta la casa de Franco para llevarle un caño de escape. Las cámaras, según la teoría del MPA, registraron la llegada del automóvil de la víctima a Colón 2047.
Luego se observa a quien sería Franco ingresar al vehículo, realizar una maniobra marcha atrás y posteriormente retirarse del lugar.
Los registros también serían utilizados para reconstruir el recorrido hasta el sector rural donde posteriormente apareció el automóvil incendiado con el cuerpo del policía en su interior.

Traslado del cuerpo e incendio
La hipótesis fiscal sostiene que, después de matar a Aguirre, Franco colocó su cuerpo en el asiento trasero del vehículo, en posición fetal, y condujo hasta un camino rural conocido como Campo Consejo.
Allí, siempre según la acusación, incendió el automóvil con el cuerpo de Aguirre en su interior. Ese episodio explica el segundo delito que la Fiscalía atribuye a Franco: daño, que concurre realmente con el homicidio.
“Fundamental y concluyente”
Uno de los puntos más fuertes del planteo de Marichal aparece en las pericias biológicas. En su teoría del caso, la Fiscalía califica como “prueba fundamental y concluyente” el resultado obtenido sobre distintos elementos secuestrados durante la investigación.
Según la acusación presentada para el debate, las muestras tomadas de la ropa interior de Franco, sus zapatos y el cuchillo dieron como resultado sangre perteneciente a Ariel Aguirre.
Este elemento será uno de los principales argumentos utilizados para vincular materialmente al acusado con la víctima.
Luminol
La Fiscalía sostiene que las pericias realizadas con luminol, sumadas a otros rastros detectados en el inmueble, permitirán demostrar que allí hubo sangre y que posteriormente se intentó limpiar la escena.
También se incorporó a la investigación una remera húmeda que estaba en poder de Jésica Morales y que, según el MPA, sería la misma que Franco vestía cuando ambos regresaron al domicilio, de acuerdo con las cámaras.
El recorrido de Morales
El análisis de comunicaciones también será utilizado para reconstruir lo sucedido inmediatamente después del crimen. Según Fiscalía, los registros telefónicos y las cámaras demostrarán que Franco llamó a Jésica Belén Morales, que ella fue hasta la zona rural a buscarlo y que posteriormente ambos regresaron a la vivienda donde habría ocurrido el homicidio.
Morales está acusada de haber colaborado posteriormente en la eliminación de rastros y enfrenta un pedido fiscal de 4 años y 6 meses de prisión efectiva por encubrimiento agravado.
21 años de prisión
Con este conjunto de pruebas -testimonios, cámaras, telefonía, necropsia, rastros de sangre, pericias sobre el cuchillo y elementos encontrados en la vivienda- Marichal buscará convencer al tribunal de la responsabilidad penal de Franco.
La pretensión concreta del MPA es una condena de 21 años de prisión de cumplimiento efectivo como autor de homicidio simple y daños en concurso real.
La defensa, por su parte, anticipó que discutirá principalmente la pena y planteará circunstancias atenuantes, entre ellas la edad de Franco, la ausencia de antecedentes, su colaboración con la investigación y que el hecho no habría sido planificado.
























