
El girasol alcanzó una producción récord en el centro-norte santafesino durante la última campaña, impulsado por una mayor área sembrada, rendimientos superiores y precios favorables. Según un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el cultivo se afianza como un pilar estratégico para la economía regional.
El girasol se consolidó una vez más como un motor clave para la economía del centro-norte de la provincia de Santa Fe, marcando una campaña 2025/26 con registros históricos. La combinación de una mayor superficie sembrada, rindes superiores al promedio y precios internacionales firmes impulsó al cultivo a niveles récord, tanto en producción como en valor de exportación. Así lo destaca un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, que subraya la creciente relevancia del cultivo dentro del entramado agrícola regional.
Expansión y rindes históricos
Los datos del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) revelan que la superficie implantada de girasol alcanzó las 160.000 hectáreas en el ciclo 2025/26, un hito que no se veía desde la campaña 2010/11. Este incremento representa unas 30.000 hectáreas más que el ciclo anterior, con una fuerte expansión en departamentos tradicionales y emergentes para el cultivo como Nueve de Julio, Castellanos, General Obligado, Las Colonias y San Justo. La recuperación del girasol se dio en un contexto favorable, alentado por mejores perspectivas climáticas para los perfiles de humedad, resultados económicos atractivos en campañas previas y un escenario comercial con precios que mantuvieron el interés de los productores.
En términos productivos, la trilla de la campaña 2025/26 también dejó cifras de peso. El volumen total cosechado en la región llegó a las 382.700 toneladas, lo que significa un importante salto del 27,9% respecto al ciclo 2024/25 y el nivel más elevado en los últimos quince años. Este desempeño excepcional fue posible gracias a una mejora significativa en los rindes promedio, que se ubicaron en 24 quintales por hectárea, muy por encima de los 19 qq/ha que caracterizaron a las últimas cinco campañas en la zona. Si bien el comportamiento fue heterogéneo a nivel departamental, los incrementos fueron generalizados. 9 de Julio, por ejemplo, incrementó su producción de 23.460 a 39.805 toneladas, mientras que Castellanos exhibió uno de los mayores crecimientos relativos, con un 62,1%. San Martín y San Jerónimo también se destacaron con aumentos superiores al 50%.
El motor industrial y las exportaciones
El dinamismo del girasol santafesino se extiende a la cadena de valor. Se estima que cerca del 80% de la producción se destinará a la industria aceitera local, lo que se traduciría en aproximadamente 138.000 toneladas de aceite y 104.000 toneladas de harina o pellets. Este elevado componente industrial reafirma la consolidación del complejo girasolero en la región.
En el frente del comercio exterior, las proyecciones para la campaña actual son igualmente ambiciosas. Se anticipa un volumen exportable cercano a las 209.000 toneladas, un 27% más que en el ciclo anterior. Desglosado, unas 96.000 toneladas corresponderían a aceite, 94.000 a subproductos y cerca de 19.000 a semilla en bruto. En lo económico, estas exportaciones se traducirían en un ingreso estimado de 152 millones de dólares FOB, implicando un crecimiento del 45% interanual. Este salto se explica por la conjunción de un mayor volumen productivo y una mejora en los precios internacionales de los productos derivados del girasol.
Impacto fiscal y rentabilidad
El aporte del sector al fisco nacional también resulta significativo. Bajo el esquema vigente de derechos de exportación, la contribución estimada alcanzaría los 5,7 millones de dólares, unos 1,6 millones más que en la campaña anterior. Este incremento se da a pesar de la reducción en la alícuota promedio, que pasó del 5,5% al 4,5% a fines de 2025, un factor que puede influir en la rentabilidad de las campañas futuras.
En el plano de los costos, los insumos se mantuvieron relativamente estables. Durante el período clave de siembra y fertilización (marzo-julio de 2025), los valores en dólares registraron una leve suba del 0,5%. Los costos directos de producción oscilaron entre 460 y 490 dólares por hectárea, mientras que el costo total ?incluyendo impuestos y gastos de comercialización? se ubicó entre 480 y 520 dólares por hectárea. Con precios del girasol en el mercado local que se movieron entre 360 y 380 dólares por tonelada, los productores necesitaron entre 12 y 15 quintales por hectárea para cubrir sus costos. En el caso de los campos arrendados, el punto de equilibrio se elevó a una franja de 14 a 17 qq/ha.
En este marco, los márgenes brutos resultaron ampliamente favorables para el girasol. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, se ubicaron entre un 20% y un 25% por encima de la campaña pasada, impulsados por la combinación de buenos rindes y precios sostenidos, confirmando al girasol no solo como una opción rentable, sino también estratégica para el agro del centro-norte santafesino.























