
El 43% de los hogares argentinos ha realizado recortes significativos en sus consumos, según un reciente informe del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (Cenarsecs) de la UBA.
Esta drástica contracción del gasto familiar es una consecuencia directa de la caída de los ingresos y el persistente aumento de precios, impactando severamente el poder adquisitivo y el panorama económico nacional. La situación se alinea con la baja generalizada de las ventas minoristas que afecta a los distintos sectores productivos del país.
El consumo de los argentinos, en jaque
Un informe elaborado por el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (Cenarsecs) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que el 72% de los consultados redujo sus gastos personales o familiares en los últimos tres meses. Esta contracción se atribuye directamente a la caída de los ingresos reales y al persistente aumento de los precios que impactan en el costo de vida.
El estudio, realizado entre el 12 de noviembre y el 12 de diciembre de 2025, detalla que dentro de este grupo mayoritario de argentinos que admitió haber tenido que recortar sus compras, el 43% de los hogares realizó ajustes “significativos”, mientras que otro 29% reportó “reducciones más moderadas”. En contraste, apenas el 23% de los encuestados aseguró que sus gastos se mantuvieron estables y un marginal 5% afirmó haberlos incrementado.
Impacto diferenciado por género y nivel socioeconómico
El documento del Cenarsecs subraya una “caída generalizada en las ventas minoristas, motivada principalmente por la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores”. Al analizar los grupos etarios y de género, se observa que las mujeres fueron las más afectadas, con un 76% que declaró haber reducido sus gastos, en comparación con el 66% de los varones, lo que sugiere un rol preponderante en la administración del presupuesto familiar.
Las desigualdades también se manifiestan claramente según el nivel de ingresos. En los sectores de mayores recursos, identificados como ABC1, solo el 38% manifestó haber recortado gastos. Este porcentaje se elevó al 67% en la clase media y alcanzó un contundente 82% en los sectores de menores ingresos, evidenciando la menor capacidad de maniobra de los hogares más vulnerables frente al encarecimiento del costo de vida.
Prioridad en esenciales y caída en rubros no primordiales
El trabajo de la UBA indica que los hogares argentinos tendieron a concentrar sus gastos en productos esenciales, relegando rubros como indumentaria y librerías, que figuran entre los más afectados por la contracción de la demanda. Esta tendencia se alinea con otros relevamientos sectoriales y con datos provistos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que registró una caída interanual del 4,1% en las ventas minoristas de pymes durante el mes de noviembre.
Consumo responsable: una tendencia que persiste en la adversidad económica
Aun en este contexto económico adverso, el estudio destaca la persistencia de ciertos criterios vinculados al consumo responsable. El 75% de los encuestados afirmó considerar aspectos sociales o ambientales al momento de elegir alimentos y bebidas, y casi el 70% manifestó estar dispuesto a pagar un precio más alto por productos sustentables. El informe concluye que más de uno de cada dos consumidores combina estos tres factores (conciencia social o ambiental, disposición a pagar un costo extra y antecedentes concretos de compra), incluso en un escenario de fuerte restricción económica.

























