
Una denuncia penal por presunto “maltrato infantil grave y reiterado” fue presentada ante el Ministerio Público de la Acusación de Vera contra L. J. B., quien se desempeña como presidente de una asociación de rehabilitación terapéutica de Vera.
La presentación fue realizada por Alejandra Carolina Fernández, madre y representante legal de un niño de 7 años, con el patrocinio de los abogados Sixto González, Yolanda Villanueva y Romina Marega.
Según consta en el escrito judicial, la denunciante atribuye al acusado supuestas conductas de “violencia física y psicológica sistemática “durante el período en que el menor asistía a la institución, entre agosto de 2022 y aproximadamente un año después.
En la denuncia se sostiene que el niño habría manifestado resistencia reiterada a concurrir al lugar, presentando episodios de angustia, temor, alteraciones emocionales y cambios conductuales. Entre los hechos relatados, se menciona que el menor habría expresado espontáneamente situaciones vinculadas a presuntas agresiones físicas y amenazas.
El documento también refiere que el niño comenzó a exteriorizar los hechos en abril de este año, circunstancia que motivó la presentación formal ante la Justicia.
En la denuncia, se describen presuntas “agresiones físicas directas, maltrato verbal degradante, amenazas dirigidas a silenciar al menor, y abuso de una posición de autoridad y confianza”.
Asimismo, la parte denunciante solicitó la apertura inmediata de una investigación penal, la individualización de responsabilidades y la adopción de medidas de protección para resguardar al menor.
Hasta el momento no trascendió una posición oficial de la persona denunciada ni de la institución mencionada. La causa quedó a consideración del Ministerio Público de la Acusación de Vera, que deberá evaluar las medidas a seguir.
Regresión y afectación
La presentación judicial impulsada por la madre de la pretensa víctima refleja que “en el transcurso del tiempo, el menor comenzó a presentar claros signos de regresión conductual y afectación emocional, tales como episodios de enuresis (hacerse pis), conductas autolesivas consistentes en golpearse, rasguñarse o lastimarse, resistencia a concurrir solo al baño, despertares nocturnos reiterados con manifestaciones de miedo, así como alteraciones en el descanso y el rendimiento escolar, llegando incluso a dormirse en el ámbito…”
El Dr. Sixto González, en diálogo con InfoVera, remarcó que “estamos ante una caso de una gravedad inusitada y es imperioso que la justicia tome cartas en el asunto cuanto antes”.
En igual sentido, el escrito ingresado a Fiscalía deja constancia que “en fecha reciente, encontrándose en un kiosco cercano a su domicilio, el menor reaccionó quedando en estado de inmovilidad o desconexión (‘tildado’) al advertir el paso del denunciado, circunstancia que fue observada por su progenitora, y que derivó en que desde ese momento el niño se niegue a concurrir solo a dicho lugar, aun cuando se encuentra frente a su vivienda”.
A través de sus letrados, la mujer sostiene que “la verosimilitud de los hechos se encuentra reforzada por manifestaciones espontáneas del menor”. Y pone como ejemplo cuatro dichos estremecedores que atribuye a su hijo: “A mí me pegaban a chirlos, el L.”; “Tía ya no lo mandes al primo porque a mí me pegaban allá”; “Mami cuando me esperabas afuera y yo lloraba por ir con vos el L. me pegaba para que no llore”; “¿Si yo cuento me van a seguir queriendo igual? ¿La tía y la abuela también?”.
Vulnerabilidad
La situación de vulnerabilidad del menor fue expuesta mediante un diagnóstico elaborado por una psicóloga y una psiquiatra, que dieron cuenta que el niño posee coeficiente intelectual, trastornos hipercinéticos, trastornos de la conducta y otros trastornos emocionales del comportamiento, trastorno de retraso mental moderado, lo que “lo coloca en una situación de especial vulnerabilidad, circunstancia que el denunciado conocía o debía conocer ya se especializa en dicha tarea y contaba con certificado de discapacidad del menor. “Lejos de actuar con mayor diligencia, habría instrumentalizado dicha vulnerabilidad, agravando el daño”, agrava la acusación.
En cuanto a las pruebas, los abogados de Alejandra Carolina Fernández indicaron que se ofrece y se agregará: informes psicológicos de la psicóloga y psiquiatra, historia clínica, expedida por los profesionales arriba nombrados y de una terapista ocupacional y una psicopedagoga, testimonio del menor mediante Cámara Gesell, testigos del entorno familiar, informes institucionales de la Escuela 441 General San Martín y Escuela Especial Mario Ferreyra, más un pendrive con testimonios del menor.
Paralelamente, solicitaron “atento la gravedad del caso”, la recepción del testimonio del menor mediante Cámara Gesell, intervención inmediata de equipos interdisciplinarios, requerimiento de informes a profesionales tratantes, prohibición de acercamiento del denunciado e intervención de organismos de protección de niñez.























