Cosecha en Santa Fe: mejora climática acelera el ritmo, pero zonas anegadas limitan rindes

La cosecha gruesa en el centro-norte provincial de Santa Fe aceleró su ritmo gracias a la mejora climática, según el reciente informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe. Pese a este avance, importantes limitantes persisten en zonas anegadas, condicionando significativamente los rindes agrícolas y la logística de las labores. Este escenario mixto define el presente de la actividad productiva regional.

La cosecha gruesa retoma impulso en Santa Fe, con rindes dispares y pisos complicados
El centro-norte de la provincia de Santa Fe vio cómo la cosecha gruesa recuperaba su dinamismo durante la última semana de abril, tras un periodo de inestabilidad climática y elevada humedad en los perfiles de los suelos. Según el relevamiento al 28 de abril de 2026, las condiciones meteorológicas comenzaron a estabilizarse a partir del viernes 24. Jornadas soleadas, un descenso de las temperaturas y vientos del sur resultaron clave para la mejora paulatina de los pisos y la transitabilidad de los lotes.

Este giro climático permitió que las labores agrícolas se reactivaran con fuerza, especialmente en la trilla de soja temprana, maíz temprano, arroz y sorgo. Además, marcó el inicio de la cosecha de soja tardía. No obstante, la dinámica no fue uniforme en toda la región. Mientras que los lotes ubicados en posiciones topográficas altas lograron recuperar una buena transitabilidad, los sectores bajos continuaron afectados por anegamientos, lo que limitó el ingreso de la maquinaria y el avance de la trilla. Este escenario subraya la importancia de los perfiles de humedad del suelo, que en las zonas bajas persisten saturados y con escaso drenaje.

Maíz y soja

El maíz temprano consolidó un avance significativo en su recolección, alcanzando el 90 % de la superficie cosechada, lo que representa un incremento semanal de 15 puntos porcentuales. Los rendimientos de la trilla de maíz mostraron una marcada variabilidad regional, un rasgo típico en las campañas agrícolas. En el norte de la provincia, los rindes oscilaron entre 35 y 75 qq/ha, con picos de 90 qq/ha. En el centro, se ubicaron entre 70 y 100 qq/ha, con máximos puntuales de 145 qq/ha en los lotes más destacados. Hacia el sur, los promedios se registraron entre 70 y 110 qq/ha, alcanzando hasta 130 qq/ha en los mejores planteos.

Por su parte, la soja temprana mostró un progreso en su trilla que se sitúa entre el 38 y el 40 %, impulsado por la mejora de las condiciones de piso. Los rindes promedios para esta oleaginosa se posicionaron entre 24 y 45 qq/ha. Sin embargo, a medida que la cosecha avanza, se observan valores superiores, con registros de hasta 56 qq/ha en lotes particularmente rendidores. En cuanto al estado sanitario y productivo, el 95 % de los cultivares se mantiene en condiciones de bueno a muy bueno, lo cual es un indicador positivo para la campaña.

Cultivos con mayores desafíos

Otros cultivos de la campaña gruesa evidenciaron mayores dificultades y un avance más lento. El algodón, que este ciclo tuvo una superficie sembrada inferior a la campaña anterior, prácticamente no registró avances significativos en su cosecha, manteniéndose en el 15 %. Las recientes lluvias impactaron negativamente tanto en la cantidad como en la calidad de la fibra, generando preocupación en los productores.

El arroz también mostró un progreso muy lento, con interrupciones frecuentes de la trilla debido a las condiciones climáticas. En el departamento San Javier, los rindes promediaron los 6.000 kg/ha, mientras que en Garay se lograron alcanzar los 6.900 kg/ha.

En el caso del sorgo granífero, la cosecha se reanudó de manera paulatina, principalmente en el centro del área santafesina. Los rendimientos de este cereal oscilaron entre 40 y 55 qq/ha, un rango condicionado tanto por la disponibilidad de maquinaria para la trilla como por los efectos adversos del clima de la semana previa.

Escenarios contrastantes

En cuanto a los cultivos tardíos, la soja implantada —que ocupa unas 595.000 hectáreas— presentó un desarrollo generalmente favorable, aunque con alertas en zonas bajas que aún persisten anegadas. En paralelo, el maíz tardío, con una superficie de 89.000 hectáreas, mostró un estado mayoritariamente bueno a muy bueno, beneficiado por las lluvias que, en otros momentos, complicaron las labores.

El estado del agua útil en los suelos sigue siendo un factor determinante en todo el centro-norte santafesino. Mientras que los sectores más altos mejoraron su condición gracias al escurrimiento y la infiltración, los bajos permanecen saturados, con escaso drenaje y complicando el normal desarrollo de cualquier tarea agrícola.

Este escenario heterogéneo define el presente de la cosecha gruesa 2026 y, al mismo tiempo, anticipa desafíos para la planificación de la próxima campaña fina. La evolución del clima en las próximas semanas y la capacidad de recuperación de los suelos serán variables clave para el desempeño productivo de la región, que la Bolsa de Comercio de Santa Fe y la BCR monitorean de cerca. La disponibilidad de humedad en los perfiles será crucial para la siembra de trigo y cebada.