
En una dramática carrera contra el reloj, efectivos del Cuerpo Guardia Infantería (Equipo Delta) de la Unidad Regional IX salvaron la vida de una pequeña lactante que se encontraba ahogada y sin poder respirar. El rápido e impecable accionar policial evitó lo que pudo haber sido una tragedia.
El suceso ocurrió anoche, alrededor de las 21:50 horas, mientras el móvil policial 12875 realizaba tareas de prevención y patrullaje por la zona de calles 47 y 54. En ese momento, un automóvil se detuvo abruptamente al lado del patrullero. Desde el interior, un hombre desesperado gritaba pidiendo auxilio: trasladaba a una bebé de apenas un mes que no reaccionaba.
Ante la extrema urgencia, el Subinspector Manuel Ceballos tomó a la niña en brazos. La pequeña presentaba los ojos cerrados, no respondía a los estímulos y ya manifestaba una coloración morada en su piel, signo inequívoco de la falta de oxígeno. Sin perder un segundo, el efectivo comenzó a realizarle de inmediato las maniobras de RCP neonatal y desobstrucción de vías aéreas.
Código rojo y escolta motorizada
Mientras Ceballos iniciaba la reanimación en el asiento del móvil, el patrullero emprendió un viaje veloz con sirenas y balizas encendidas rumbo al Hospital Central. A la emergencia se sumaron rápidamente los Subinspectores Pablo González y Gabriel Degumois, de la Brigada Motorizada. Los motoristas montaron un operativo de escolta y “ola verde”, cortando el tránsito en las esquinas clave para abrirle paso al patrullero.
El momento de mayor alivio llegó en la intersección de Calle 47 y la Ruta Nacional 11. Allí, el Subinspector Ceballos pudo dar la feliz noticia a sus compañeros: tras las intensas maniobras de primeros auxilios, la bebé expulsó una mucosa, abrió sus ojos y volvió a respirar por sus propios medios.
Fuera de peligro
Al arribar al nosocomio local, la niña fue recibida por los médicos de guardia, quienes completaron la asistencia y la estabilizaron. Los profesionales de la salud confirmaron minutos después que la menor, identificada como Pía Melia Acosta, se encontraba fuera de peligro y bajo estricta observación.
La madre de la pequeña, una adolescente de 17 años vecina del Barrio Luján, agradeció profundamente la valentía y el profesionalismo del personal de la Policía de Santa Fe, cuya preparación en primeros auxilios resultó vital para cambiar el destino de su hija.




















