A 20 años de la tragedia de Ecos, el recuerdo de un testigo que estuvo en el lugar

El 8 de octubre de 2006, nueve alumnos y una docente del Colegio Ecos murieron en un choque sobre la Ruta Nacional 11, en jurisdicción de Margarita. InfoVera recupera el testimonio de Miguel Sotelo, quien presenció el siniestro y colaboró en el auxilio de los heridos.

Este 8 de octubre se cumplen 20 años de la tragedia de Ecos, uno de los hechos viales más dolorosos del norte santafesino. Aquella noche, un colectivo que transportaba a alumnos, docentes y padres del colegio porteño chocó de frente con un camión sobre la Ruta Nacional 11, a poca distancia del paraje Kilómetro 213, en jurisdicción de Margarita.

En el colectivo regresaban de realizar una acción solidaria en la escuela rural El Paraisal, de Quitilipi, Chaco. Murieron nueve estudiantes de entre 15 y 18 años y una docente. También perdieron la vida el conductor del camión, Ángel Soto, y su acompañante.

Dos décadas después, el recuerdo de las víctimas vuelve a poner en primer plano la seguridad vial y las condiciones de una ruta fundamental para el norte de Santa Fe.

Entre quienes estuvieron allí se encontraba Miguel Sotelo, árbitro de fútbol y periodista de La Gallareta. En una entrevista publicada por InfoVera en 2012, al cumplirse seis años del choque, reconstruyó lo sucedido y describió la profunda huella que aquella noche había dejado en su vida.

“Cada vez que me toca vivir de nuevo esta fecha, a pesar de que los años transcurren, sigue estando grabado en mi mente lo que ha pasado”, expresó entonces.

El camión que iba haciendo zigzag

Sotelo regresaba en auto de dirigir un partido en Calchaquí. Circulaba hacia el norte, en el mismo sentido que el camión que momentos después impactaría contra el micro de la empresa Godoy.

“Cuando llegamos a la altura del paraje Kilómetro 213, nos encontramos con un camión que circulaba por la Ruta Nacional 11 de sur a norte, igual que nosotros”, relató.

Al acercarse, advirtió que el vehículo iba haciendo zigzag. Según recordó, su primera impresión fue que el conductor podía haberse dormido, por lo que decidió tomar distancia.

Desde atrás continuaron observando cómo el camión se desplazaba de un lado a otro de la calzada. Incluso pensaron en intentar alertar a quien conducía, pero el choque ocurrió antes de que pudieran hacerlo.

“No pasaron muchos metros cuando pudimos escuchar el impacto del choque con el micro”, contó.

La ayuda en medio del horror

Tras el impacto, Sotelo detuvo su auto a unos 50 metros del lugar. Detrás viajaban jugadores de Sarmiento y Central Colonia, que habían disputado en Calchaquí el clásico de Margarita. También se detuvieron para ayudar.

Con celulares, linternas y los elementos que tenían a mano, comenzaron a advertir a los vehículos que se acercaban desde ambas direcciones para evitar nuevos choques.

Al llegar al colectivo se encontraron con una escena desgarradora. En aquella entrevista, Sotelo describió la gravedad de las lesiones de las víctimas y la dificultad de poner en palabras lo que había visto.

Una de las primeras acciones fue avisar a la Policía de Calchaquí y de Margarita. También se comunicó con el Samco de La Gallareta para solicitar ambulancias.

Entre quienes regresaban del partido estaba el médico Carlos Facelli, que colaboró en la asistencia. Mientras esperaban la llegada de los servicios de emergencia, particulares trasladaron heridos en autos y camionetas hacia los centros de salud más cercanos.

“Todo el mundo se portó muy bien porque hasta que llegaron las ambulancias transportaban heridos a los nosocomios más cercanos”, destacó Sotelo.

Un reclamo que ya estaba presente en 2012

La entrevista también reflejó la preocupación del testigo por las condiciones de circulación en la Ruta 11. Consultado en 2012 sobre qué había cambiado desde la tragedia, respondió: “Parece que no ha pasado nada porque la Ruta 11 sigue siendo y estando de la misma manera”.

En ese momento, Sotelo llevaba 27 años viajando por su actividad como árbitro. Advertía sobre el deterioro de la calzada y las maniobras imprudentes de algunos conductores.

“Cada vez que me toca dirigir sábados o domingos me doy cuenta de que nuestra vida pende de un hilo”, manifestó entonces.

Ese mismo año, InfoVera había publicado reclamos de vecinos de Malabrigo por el estado de los 27 kilómetros que unen esa ciudad con Vera. Señalaban baches, roturas, ondulaciones y banquinas deterioradas, además del peligro que representaban esas condiciones durante las lluvias y por la noche.

Memoria y seguridad vial

A 20 años de la tragedia, recuperar aquel testimonio permite volver sobre lo que vivieron las víctimas, los sobrevivientes y quienes se detuvieron a ayudar. También recuerda la persistencia de los reclamos por una circulación más segura en la Ruta Nacional 11.

Las palabras de Sotelo corresponden a la entrevista de 2012, pero el aniversario renueva una exigencia que atraviesa a las comunidades del norte santafesino: que el mantenimiento, las obras y la responsabilidad al volante contribuyan a evitar nuevas pérdidas.

La memoria de los nueve alumnos y la docente del Colegio Ecos sigue presente. Aquella noche dejó una marca profunda en sus familias, en su comunidad educativa y en una región que todavía recuerda el dolor de la tragedia.