
El intendente de Calchaquí y la funcionaria provincial volvieron a mostrarse juntos durante El Indiecito 2026. La buena sintonía entre ambos no es nueva y, aunque pertenecen a espacios políticos diferentes, hay quienes comienzan a imaginar una eventual construcción conjunta de cara al futuro.
El torneo de fútbol infantil El Indiecito 2026 dejó mucho más que fútbol en Calchaquí. Entre las imágenes del tradicional encuentro deportivo hubo una que rápidamente adquirió lectura política: la del intendente Rubén Cuello junto a la subsecretaria de Vinculación Territorial del Ministerio de Gobierno de Santa Fe, Juliana Caillat.
Ambos posaron junto a la mascota del torneo y volvieron a exhibir públicamente una buena sintonía que no es nueva. El diálogo entre el mandatario calchaquinense y la referente provincial en el departamento Vera es permanente y se ha hecho visible en diferentes actividades y gestiones.
Sin embargo, cada aparición conjunta despierta comentarios tanto entre propios como ajenos. No solamente porque Cuello y Caillat tienen pertenencias políticas diferentes -el PJ y la UCR, respectivamente-, sino porque los dos aparecen con proyección más allá de sus actuales responsabilidades.
Caillat viene ganando presencia territorial y política en el norte santafesino desde su función dentro del gobierno provincial. Su participación en actividades institucionales, productivas y sociales de distintos puntos de la región la convirtió en una de las referentes del oficialismo provincial con mayor despliegue en el departamento Vera.
Cuello, por su parte, atraviesa su quinto mandato como intendente de Calchaquí y mantiene una estrecha identificación con el espacio político que conduce el exgobernador Omar Perotti. En ámbitos políticos, su nombre aparece desde hace tiempo asociado a la posibilidad de disputar en el futuro un cargo de mayor proyección que el municipal.
¿Una construcción posible?
Es allí donde la foto adquiere otro significado. Más allá de sus respectivas pertenencias partidarias, no son pocos quienes observan la relación entre ambos y se animan a imaginar una suerte de entendimiento político que, llegado el momento, podría permitirles impulsar proyectos comunes.
Por ahora, no existe ningún anuncio en ese sentido. Lo concreto es la buena relación, el diálogo permanente y una coincidencia territorial que los encuentra cada vez con mayor frecuencia compartiendo actividades.
En un escenario político donde las fronteras partidarias tradicionales se han vuelto más permeables y las construcciones electorales incorporan dirigentes provenientes de distintos sectores, cada gesto inevitablemente alimenta interpretaciones.
La fotografía de Cuello y Caillat en El Indiecito, con la mascota del torneo como inesperado testigo, aportó una nueva imagen para esas especulaciones.
Después de todo, como alguna vez postuló un expresidente argentino, “la política es el arte de lo posible”.





















