
El presidente comunal de Cañada Ombú, Franco Huber, aseguró que la situación hídrica del distrito todavía se mantiene controlada, pero advirtió que existe una fuerte preocupación por la llegada del fenómeno de El Niño, la cantidad de agua acumulada en la región y obras que consideran fundamentales y que todavía no pudieron concretarse.
Entre las principales necesidades, Huber mencionó una defensa más adecuada para proteger el casco urbano, la incorporación de una bomba para evacuar agua en caso de una emergencia y, especialmente, la limpieza del Canal del Inglés, una obra que considera determinante para facilitar el escurrimiento de una amplia zona productiva.
“Por el momento todavía estamos bien, pero la verdad es que estamos muy preocupados, tanto por el sector productivo como por nuestra localidad, porque faltaron obras, faltan obras por hacer y ya tenemos el fenómeno de El Niño muy encima”, señaló el jefe comunal, en diálogo con InfoVera.
Una defensa que no llegó
Huber comparó la situación de Cañada Ombú con la infraestructura ejecutada en Los Amores, localidad que cuenta con una defensa y un sistema de bombeo. Según explicó, buena parte del agua proveniente del norte termina avanzando hacia su distrito.
“En Los Amores se hizo una defensa, se pusieron bombas y se hizo con hormigón. Algo así tenían que hacer en nuestra localidad, porque toda esa agua que llega de Los Amores y que llega del Chaco golpea ahí y directamente viene para nuestro distrito”, sostuvo.
El presidente comunal afirmó que la obra había sido planteada ante el secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, y que inicialmente existió el compromiso de avanzar, aunque posteriormente los tiempos terminaron jugando en contra.
Ante esa situación, Provincia destinó una retroexcavadora con operario para trabajar sobre la infraestructura existente. “Tenemos una máquina de la Provincia que está limpiando la defensa vieja, el tabique de tierra que tenemos alrededor, y los canales alrededor del pueblo”, detalló.
Para Huber, esos trabajos permitirán contar al menos con una protección básica, aunque reconoció que está lejos del sistema que pretendían para la localidad. “Hoy tenemos que prepararnos como podemos”, resumió.
Bombear el agua
Una de las principales preocupaciones es qué sucedería si ingresa una gran cantidad de agua y queda encerrada dentro de la defensa.
Por eso, la comuna comenzó gestiones ante Protección Civil y Recursos Hídricos para conseguir una bomba arrocera. “Estamos tratando de gestionar una bomba para que, si viene mucha agua, podamos sacar el agua del pueblo hacia afuera y que no nos quede como un plato, porque eso sería mucho más complicado”, explicó.
La posibilidad de disponer de ese equipamiento aparece como una de las medidas inmediatas ante la cercanía del período que genera mayor preocupación.
El Canal del Inglés
Pero si existe una obra que Huber considera prioritaria es la limpieza del Canal del Inglés. El canal forma parte del sistema de drenaje de una extensa superficie productiva y permite conducir agua hacia el Arroyo del Rey.
“Es un canal importantísimo para todo el sistema productivo que tenemos en los Bajos, por la línea de la Ruta 100 y también para los campos sobre la Ruta 3”, explicó.
En el distrito están previstas intervenciones sobre La Loca, La Loquita y el Canal del Inglés, en el marco de obras que fueron licitadas.
Problema
Huber contó que recibió un mensaje del ingeniero de la empresa adjudicataria, que prevé visitar el lugar para realizar mediciones y evaluar las condiciones del terreno.
Sin embargo, el panorama presenta una dificultad concreta: hay demasiada agua para llegar hasta los canales con equipos pesados.
“Primero hay que hacer un camino de trabajo porque hay mucha agua. Nosotros en nuestro distrito tenemos muchísima agua y es complejo poder ingresar a la costa de los canales con las máquinas”, indicó.
Y planteó el principal interrogante: “Va a llevar un tiempo que hoy no sé si lo tenemos”.
“Estamos muy sobre la hora y muy jugados”
Huber consideró que la licitación de las obras debería haberse concretado con mayor anticipación para permitir que los trabajos comenzaran antes de llegar a las actuales condiciones hídricas.
“Lo que le planteamos a Provincia es que esta licitación del canal hubiera salido un tiempo más atrás. Entendemos que está el tema del dinero y demás, pero hoy estamos muy sobre la hora y muy jugados”, manifestó.
Para el presidente comunal, lograr intervenir el Canal del Inglés antes de un eventual agravamiento de la situación podría marcar una diferencia importante. “Hoy lo que más nos preocupa es la limpieza del Canal del Inglés. Si esta limpieza se hace, sabemos que mucha agua puede fluir por ahí y no la pasaríamos tan mal como si no se hace”, remarcó.
Obras sobre la Ruta 100
La preocupación no se limita al casco urbano. El sector productivo ya empieza a sentir las consecuencias del exceso hídrico.
Huber destacó que se consiguió una obra para realizar entubamientos y levantamiento de la Ruta 100, a la que definió como la principal arteria productiva de Cañada Ombú.
Según explicó, ya comenzó la colocación de tubos y está previsto avanzar con el alteo del camino para intentar evitar que quede cortado si aumenta el nivel del agua.
Además, la comuna mantuvo una reunión con productores para buscar mecanismos que permitan reforzar esos trabajos.
La propuesta analizada consiste en que los productores puedan adelantar el equivalente a mil litros de gasoil correspondientes a la tasa productiva del próximo año, destinando esos recursos al levantamiento de un sector del camino.
El objetivo es conservar una vía de salida para los establecimientos rurales ante una eventual emergencia.
Productores ya venden o retiran animales
Más allá de las obras, Huber aseguró que los efectos sobre la ganadería ya son visibles. “Los productores ya están sacando o vendiendo los animales a un costo menor de lo que era hace cuatro o cinco meses atrás”, aseguró.
En ese contexto, advirtió especialmente por la situación de los establecimientos de menor escala. “Sabemos que el pequeño o mediano productor la va a pasar muy mal”, afirmó.
Para dimensionar el problema, relató el caso de una productora de la zona de la Ruta 100 que cría chivos. Según contó, la mujer tenía alrededor de 150 animales, pero solamente pudo retirar unos 30 detrás de una camioneta debido a las condiciones existentes.
“No tienen altura, no tienen pasto. ¿Qué hacés con eso? Es complejo”, describió.
Plano social
El presidente comunal también manifestó preocupación por las consecuencias sociales que podría provocar un agravamiento de la emergencia.
Huber explicó que, cuando una familia productora pierde capacidad económica o comienza a tener dificultades para sostener sus animales, buena parte de esa demanda termina llegando directamente al gobierno local.
“Eso es lo peor, porque toda la demanda cae a la comuna. Nosotros somos comunas chicas”, expresó.
A ese escenario sumó las dificultades financieras que atraviesan los gobiernos locales. “Las coparticipaciones estos últimos meses fueron un horror y no tenés cómo”, sostuvo.
Por eso planteó la necesidad de que Provincia pueda anticipar mecanismos de asistencia, particularmente para pequeños y medianos productores.
Una de las alternativas que la comuna transmitió al Ministerio de la Producción es conseguir alimento balanceado para animales menores, con el objetivo de ayudar a quienes tienen mayores dificultades para sostenerlos durante el período crítico.
Carrera contra el tiempo
El panorama que describe Huber combina dos realidades. Por un lado, el casco urbano todavía no atraviesa una situación crítica y existen trabajos en marcha sobre la defensa y los caminos. Por otro, el agua ya condiciona al sector productivo y dificulta incluso el ingreso de las máquinas necesarias para ejecutar obras consideradas estratégicas.
La comuna concentra ahora sus gestiones en conseguir una bomba, reforzar la protección del pueblo, sostener la transitabilidad de la Ruta 100 y acelerar la intervención sobre los canales.
Para Huber, el Canal del Inglés representa hoy la prioridad. “Si la limpieza se hace, sabemos que mucha agua puede fluir por ahí y no la pasaríamos tan mal”, insistió.
Con el fenómeno de El Niño como telón de fondo, Cañada Ombú intenta anticiparse a un escenario que todavía no alcanzó su punto más complicado, pero que ya obliga a productores a retirar hacienda, buscar terrenos más altos y tomar decisiones económicas difíciles.

























