La madre del fiscal Benegas habló “desde el dolor más profundo” y pidió revisar el caso

Tras la detención de su hijo, Anamaría Valiente describió en primera persona la angustia que vive: “No quiero irme de este mundo sin ver que se haga justicia por mi hijo”.

TEXTUAL

Hoy hablo con el corazón en la mano.
Hablo desde el dolor más profundo que puede sentir una madre.
Soy una madre que desde muy joven quedó viuda.
Quienes me conocen saben el sacrificio que hice.
De día fui peluquera y de noche hacía tortas hasta la madrugada para pagarle los estudios a mis hijos,
No tuve privilegios,
No tuve ayuda.
Solo tuve mis manos, mi trabajo… y un amor inmenso por mis hijos.
Cada madrugada sin dormir tenía un sueño:
que mis hijos pudieran estudiar, que fueran hombres de bien, que tuvieran el futuro que yo nunca tuve.
Y lo lograron.
Mis dos hijos se recibieron de abogados.
Dos profesionales formados con esfuerzo, con valores y con el ejemplo de una madre que luchó toda su vida.
Pero hoy mi corazón atraviesa uno de los dolores más grandes que puede vivir una madre.
Duele… duele ver cómo una vida entera de sacrificio parece valer menos que escuchar un relato inventado, sin fundamentos, armado por personas inescrupulosas.
Escribo desde el dolor de una madre.
Por eso hoy hablo.
Porque todo este dolor, toda esta angustia y esta injusticia han afectado profundamente mi salud.
Y hay algo que me duele más que cualquier enfermedad:
No quiero irme de este mundo sin ver que se haga justicia por mi hijo.
Solo pido algo simple.
Algo justo.
Que se revise el caso.
Que se investigue.
Porque cuando se condena sin pruebas no solo se destruye a una persona.
Se destruye una familia.
Se destruyen años de esfuerzo.
Se destruye la vida de gente honesta.
A la justicia le pido que mire este caso con responsabilidad.
Porque cuando las decisiones se toman sin pruebas, No solo se pone en riesgo a una persona…
se pone en riesgo a toda la sociedad.
Yo sé quién es mi hijo.
Sé los valores con los que fue criado.
Y también sé algo que la vida me enseñó después de tantas noches trabajando mientras el mundo dormía:
La Verdad puede tardar… pero siempre termina encontrando el camino para salir a la luz.
Solo le pido a Dios una cosa: tener vida para poder ver que se haga justicia.